• Querido José María:
• Me ha llegado por correo el anunciado libro de Mateo José Rodríguez, titulado “ALREDEDOR DE LA MURALLA”, con un apéndice que reza “SOSTENIENDO LA ESPERANZA”.
• Pues bien, voy a empezar por “CARTA DEL AUTOR A UN AMIGO”.
• El autor de estas meditaciones, que no son sino apéndice del libro “Sosteniendo la esperanza”, parece recrearse con un solo golpe de fuerza en la conciliación de su “menguada libertad” y su paz interior: “me quiero morir en paz”, dice.
• Cabe, desde este supuesto, preguntarse: ¿quién o qué fantasma coartaba su libertad hasta hacerla menguante? Y ¿por qué “la postrera sombra” de la muerte le autoriza a hablar “sin reparos, prejuicios ni temores”?
• Voy a detenerme sólo en estos dos aspectos.
• Su escrito lo cruzan muchas cuestiones en las que yo, ahora y aquí, no pretendo entrar. Tal vez, y si se me solicitase, escudriñaría pormenorizadamente sus fuentes, sus interrogantes y sobre todo su agonía-esperanza, que me recuerda la Agonía del Cristianismo de Unamuno, y también el Sentimiento trágico de la Vida en sus capítulos más fuertes, como “el hombre de inmortalidad”, “la disolución racional”, “amor, dolor, compasión y personalidad”, “de Dios a Dios”, “fe, esperanza y caridad”, “religión, mitología de ultratumba y apocatástasis”
• La primera interrogación sobre su menguada libertad la esclarece el propio autor cuando afirma que todo su credo niceno se ha venido abajo casi de un plumazo, (no olvidemos que el cristianismo Constantino estuvo a punto de quedarse en arriano).
• Pero su inquieta mente no cesa de zaherirle con preguntas sin respuesta, (situación muy distinta de la anterior, en la que todo era catecismo con preguntas y respuestas ineludibles y tranquilizantes).
• Y estas preguntas sin respuesta forman un gozne, alrededor del cual gira todo su escrito, a saber: la zozobra de aquella fe de antaño queda suavizada hogaño por otra virtud teologal, la esperanza de no morir definitivamente, que se apuesta por ella apelando a la irracionalidad de un Cosmos (o mejor, un Universo) sin motivos existenciales. Y es aquí, donde especula metafísicamente con el Ser.
• Y a este respecto, hubiera venido mejor releer LAS INVESTIGACIONES METAFÍSICAS de Francisco Suárez, (S. XVII con el resurgir de la Escolástica, piedra de la Teología) que recurrir a Heidegger en sus divagaciones sobre el ser, o a Sartre cuando dice que el hombre es aquel ser que es el que no es, y no es el que es, (cito de memoria, por no disponer del texto ahora. Mi tesis doctoral versó sobre esta cuestión hace ya 20 años).
• La segunda interrogación está marcada por el temor a la muerte y la desaparición final y total de la existencia, del cuerpo y del alma. Y es aquí cuando el Ser cubre y envuelve esa dicotomía de la vida y de la muerte. Y ya es insostenible el discurso racional de esta cuestión tan lacerante.
• Pero, a mi modo de pensar, aquí se mezclan coordenadas filosóficas con teológicas, de todo punto insoluble. Recúrrase a Pascal y santas pascuas.
martes, 28 de junio de 2011
ALREDEDOR DE LA MURALLA
Querido Mateo José Rodríguez:
Hace escasamente dos horas hablamos José María y yo por teléfono sobre el primer y breve escrito-comentario que hice, a vuela pluma, sobre tu inquieto libro “ALREDEDOR DE LA MURALLA”.
De esa conversación sale este nuevo escrito, que el propio José María me pide que amplíe para más explícita comprensión de las “preguntas” que han quedado en penumbra.
Ciertamente seguirán quedando en ese cielo de incertidumbres, pero es lícito, a pesar de nuestra ceguera, aventurarse a dar nombre a las cosas y poco más. Me viene a la memoria aquella frase de Umberto Eco en su magnífica novela “El nombre de la rosa”: nomine pristina rosa, nomina nuda tenemos.
¿De dónde sale tanta pregunta?
Tú mismo, en el apartado I ¿qué es el ser? y en el III :manifestaciones del ser, haces aseveraciones que piden el principio, es decir, que partes de afirmaciones que no son sino creencias incrustadas en la tradición presocrática que la posteridad ha elaborado credencialmente como el paso del mito al logos, ( atribuido en gran medida a la influencia de Jaeguer) siendo así que ya desde Tales, Anaximandro, Anaxímenes, Parménides &c. vieron los cuatro elementos como los materiales ineludibles (no mitológicos sino lógicos) para comprender el mundo como Cosmos.
Platón, Aristóteles, Heidegger, Hegel, los arrastras como si hubieran ellos acercado al hombre a tomar conciencia de sí mismo, de su ser. Y esto no es así. El hombre es un resultado de la evolución antrópica que ha tomado muy tardíamente conciencia de su yo.
Por eso, me refería a que das por supuesto, en esta cuestión, que la conciencia de mi ser ha de haber sido conciencia de otro ser superior, y éste ha debido serlo de sí mismo (causa sui), a fin de no volverse loco en un círculo de veleidades, (y aquí metes a Hegel como el prototipo del espiritualismo más exacerbado y enaltecido)
La Filosofía siempre ha balanceado entre el materialismo y el espiritualismo, el idealismo y el empirismo.
Hoy el que ha llevado a mejor puerto la superación del dualismo que pulula en las escuelas de filosofía ha sido el MATERIALISMO FILOSÓFICO DE LA ESCUELA DE OVIEDO.
Otra anotación que quiero dejar clara es la proclamación, que se ha hecho hasta la saciedad, de que Descartes es el padre de la filosofía moderna hasta llegar, como el non plus ultra, a Kant.
Y esto no es así. Descartes hizo un flaco servicio a la razón y a la fe, (a la filosofía y a la teología) y contribuyó a dividir al ser humano en dos partes sustanciales: el cuerpo (máquina) y el alma (espíritu), el pensamiento y la extensión (la conciencia y el mundo), la existencia de Dios como postulado, al igual que hizo Kant posteriormente derogando la metafísica en la Crítica a la razón pura, pero albergando la razón práctica como postulado de una moral que implicaba la inmortalidad, la libertad y la existencia de Dios.
Los capítulos IV, V y VII son ya capítulos de “Noli me tangere”.
Si recapitulamos la historia hasta la inflexión de la aparición del cristianismo, recordamos que dos siglos antes de la era cristiana, se estaba romanizando el Mediterráneo (la Hispania) y en Palestina la rebelión judía de los Macabeos contra la helenización seléucida de los sucesores de Alejandro Magno viéndose implicados judíos independientes,(Israel) asmoneos,(colaboracionistas), saduceos,(también colaboracionistas de la clase alta y sacerdotal), zelotes ( rebeldes armados contra la colonización romana) y fariseos (gente de esa que mira para otra parte ante lo que ocurre delante de sus ojos).
Bueno, pues si bien los fariseos se uncen a la tradición oral del judaismo más tradicional, los saduceos no creen ni en la inmortalidad del alma, ni la resurrección de los muertos ni el castigo de los malvados.
Bajo el emperador Tiberio y como escenario de estos hechos apuntados, aparece Jesús como renovador religioso (y Xristos o Mesías, como liberador de la esclavitud de otros pueblos).
Si no hubiera sido por Pablo de Tarso, que exaltó a Jesús hasta divinizarlo y hacerlo Dios, hoy no hubiera pasado de ser más que un personaje como Apolonio de Tiana.
Hace escasamente dos horas hablamos José María y yo por teléfono sobre el primer y breve escrito-comentario que hice, a vuela pluma, sobre tu inquieto libro “ALREDEDOR DE LA MURALLA”.
De esa conversación sale este nuevo escrito, que el propio José María me pide que amplíe para más explícita comprensión de las “preguntas” que han quedado en penumbra.
Ciertamente seguirán quedando en ese cielo de incertidumbres, pero es lícito, a pesar de nuestra ceguera, aventurarse a dar nombre a las cosas y poco más. Me viene a la memoria aquella frase de Umberto Eco en su magnífica novela “El nombre de la rosa”: nomine pristina rosa, nomina nuda tenemos.
¿De dónde sale tanta pregunta?
Tú mismo, en el apartado I ¿qué es el ser? y en el III :manifestaciones del ser, haces aseveraciones que piden el principio, es decir, que partes de afirmaciones que no son sino creencias incrustadas en la tradición presocrática que la posteridad ha elaborado credencialmente como el paso del mito al logos, ( atribuido en gran medida a la influencia de Jaeguer) siendo así que ya desde Tales, Anaximandro, Anaxímenes, Parménides &c. vieron los cuatro elementos como los materiales ineludibles (no mitológicos sino lógicos) para comprender el mundo como Cosmos.
Platón, Aristóteles, Heidegger, Hegel, los arrastras como si hubieran ellos acercado al hombre a tomar conciencia de sí mismo, de su ser. Y esto no es así. El hombre es un resultado de la evolución antrópica que ha tomado muy tardíamente conciencia de su yo.
Por eso, me refería a que das por supuesto, en esta cuestión, que la conciencia de mi ser ha de haber sido conciencia de otro ser superior, y éste ha debido serlo de sí mismo (causa sui), a fin de no volverse loco en un círculo de veleidades, (y aquí metes a Hegel como el prototipo del espiritualismo más exacerbado y enaltecido)
La Filosofía siempre ha balanceado entre el materialismo y el espiritualismo, el idealismo y el empirismo.
Hoy el que ha llevado a mejor puerto la superación del dualismo que pulula en las escuelas de filosofía ha sido el MATERIALISMO FILOSÓFICO DE LA ESCUELA DE OVIEDO.
Otra anotación que quiero dejar clara es la proclamación, que se ha hecho hasta la saciedad, de que Descartes es el padre de la filosofía moderna hasta llegar, como el non plus ultra, a Kant.
Y esto no es así. Descartes hizo un flaco servicio a la razón y a la fe, (a la filosofía y a la teología) y contribuyó a dividir al ser humano en dos partes sustanciales: el cuerpo (máquina) y el alma (espíritu), el pensamiento y la extensión (la conciencia y el mundo), la existencia de Dios como postulado, al igual que hizo Kant posteriormente derogando la metafísica en la Crítica a la razón pura, pero albergando la razón práctica como postulado de una moral que implicaba la inmortalidad, la libertad y la existencia de Dios.
Los capítulos IV, V y VII son ya capítulos de “Noli me tangere”.
Si recapitulamos la historia hasta la inflexión de la aparición del cristianismo, recordamos que dos siglos antes de la era cristiana, se estaba romanizando el Mediterráneo (la Hispania) y en Palestina la rebelión judía de los Macabeos contra la helenización seléucida de los sucesores de Alejandro Magno viéndose implicados judíos independientes,(Israel) asmoneos,(colaboracionistas), saduceos,(también colaboracionistas de la clase alta y sacerdotal), zelotes ( rebeldes armados contra la colonización romana) y fariseos (gente de esa que mira para otra parte ante lo que ocurre delante de sus ojos).
Bueno, pues si bien los fariseos se uncen a la tradición oral del judaismo más tradicional, los saduceos no creen ni en la inmortalidad del alma, ni la resurrección de los muertos ni el castigo de los malvados.
Bajo el emperador Tiberio y como escenario de estos hechos apuntados, aparece Jesús como renovador religioso (y Xristos o Mesías, como liberador de la esclavitud de otros pueblos).
Si no hubiera sido por Pablo de Tarso, que exaltó a Jesús hasta divinizarlo y hacerlo Dios, hoy no hubiera pasado de ser más que un personaje como Apolonio de Tiana.
ALREDEDOR DE LA MURALLA
Con motivo de la publicación de un opúsculo titulado ALREDEDOR DE LA MURALLA, con subtítulo "sosteniendo la esperanza", de MATEO JOSÉ RODRÍGUEZ, José María Gómez de Enterría me ponía en alerta de su contenido y me invitaba a comentar algún rasgo general de dicho libro y mandarlo por e-mail a un correo que el propio autor tenía habilitado al efecto en su despacho de abogado en ejercicio.
Así lo hice en una primera entrega acogiéndome a CARTA DEL AUTOR A UN AMIGO, seguida del Epílogo, y que desde el principio sospeché que ese amigo era común a ambos, es decir se trataba del propio José María, con quien departo amistad desde hace muchos años y sé de sus inquietudes religiosas en la misma dirección que lo hace en este libro el autor, Mateo José Rodríguez.
Por consiguiente transcribo aquí su contenido:
Así lo hice en una primera entrega acogiéndome a CARTA DEL AUTOR A UN AMIGO, seguida del Epílogo, y que desde el principio sospeché que ese amigo era común a ambos, es decir se trataba del propio José María, con quien departo amistad desde hace muchos años y sé de sus inquietudes religiosas en la misma dirección que lo hace en este libro el autor, Mateo José Rodríguez.
Por consiguiente transcribo aquí su contenido:
miércoles, 29 de septiembre de 2010
MATERIALISMO FILOSÓFICO (II)
Publicado: Mie Sep 29, 2010 10:00 am Asunto: Re: MATERIALISMO FILOSÓFICO (II)
Jose Luis escribió:
[ [code]
Cita:
La Polis, ya configurada política y económicamente ha sido el origen de la filosofía, porque es donde han podido tomar cuerpo ideas que luego han germinado y han proliferado en la historia de la filosofía como ideas generatrices de otras muchas. He ahí la idea de “Naturaleza” (Mi), la idea de Ego trascendental (E), la idea de Materia (M[/code])
.A partir de mi última intervención en este tema y tomando como referencia esta última cita mía, no quisiera dejar pasar por alto alguna matización al respecto.
Los que seguís la exposición de EL PORVENIR DE LA FILOSOFÍA en las sociedades democráticas, donde G. Bueno reexpone las tres conferencias inaugurales de la Escuela de Filosofía de Oviedo, pronunciadas en la misma Fundación los días 19 y 26 de abril, y 10 de mayo, habréis advertido sobradamente que su intención, después de aclarar la diferencia entre la filosofía del porvenir y el porvenir de la filosofía, (la esencia y la existencia), primordialmente se dirige a desenmascarar las filosofías de carácter sustancialista (Brentano) y apuntalar la realización de la filosofía en las democracias fundamentalistas. Ni la filosofía en el porvenir va a tener menos campo ante la proliferación de las ciencias ni el porvenir de esa filosofía va a ser menos rica. En una «sociedad del porvenir», próxima a la que hemos tomado como referencia, ¿qué lugar podría corresponder a la filosofía? Desde luego, los «contenidos» de su propio campo, o de su materia propia –lo que hemos llamado el porvenir de su esencia–, se verían incrementados asombrosamente, y ningún temor habría que tener procedente del supuesto «agotamiento de su materia». El desarrollo de las ciencias no estrecha su campo, sino que lo amplía. Por ejemplo, los problemas filosóficos en torno al espacio/tiempo son mucho más precisos y abundantes (después de Einstein, después de la teoría de la expansión del universo, después de la teoría del big bang) de lo que pudieron serlo en la época de Aristóteles, de Santo Tomás o de Kant. Las tareas filosóficas de levantamiento del mapamundi, y discusión con los heredados, son en el próximo porvenir más urgentes que hace un siglo. http://www.nodulo.org/ec/2010/n103p02.htm
EL MATERIALISMO FILOSÓFICO, sin embargo, plantea este asunto de muy opuesto modo: LA DIALÉCTICA CONJUGADA DE LAS COSAS Y LAS IDEAS. El PENSAMIENTO no procede linealmente y de forma contínua, (lineana), sino como un proceso de intercambio, donde los términos y relaciones materiales de las cosas y las ideas entretejen la urdimbre de su propia construcción hasta adquirir el perfil de lo que llamamos “realidad” o “mundo”, y que señalamos con la letra (Mi). Por ejemplo, la idea de instrumento cortante, del sílex, en la época paleolítica, o la idea de vacío entre dos superficies, o la idea de triángulo en una medida de campo de tres dimensiones con la distancia de un vértice de referencia, son ideas que brotan de esa misma materialidad (de elementos, términos y relaciones), y en cuya ejecución opera e interfiere un sujeto (que venimos llamando sujeto operatorio), y señalamos con la letra (E). La idea de Naturaleza o Mundo (Mi), la idea de Ego trascendental o sujeto operatorio (E) y la idea de Materia (M) como fondo de una cosmovisión envolvente que traspasa a (Mi) y a (E) y explica el desarrollo de sus clasificaciones. Recuerdo aquí, para aproximarnos al término “Materia” en la historia de la filosofía, al Ser de Parménides, al Nous de Anaxágoras y a la Materia de Aristóteles (neque quid, neque quale, neque cuantum, nec aliquid determinatum). La filosofía arranca de las técnicas de construcción, de los envolventes instrumentales, de las necesidades elementales de supervivencia en medios hostiles, y a los que se enfrenta con la palabra (logos), dando nombre a las cosas y elevando su significado a la abstracción
Jose Luis escribió:
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Cita:
La Polis, ya configurada política y económicamente ha sido el origen de la filosofía, porque es donde han podido tomar cuerpo ideas que luego han germinado y han proliferado en la historia de la filosofía como ideas generatrices de otras muchas. He ahí la idea de “Naturaleza” (Mi), la idea de Ego trascendental (E), la idea de Materia (M[/code])
.A partir de mi última intervención en este tema y tomando como referencia esta última cita mía, no quisiera dejar pasar por alto alguna matización al respecto.
Los que seguís la exposición de EL PORVENIR DE LA FILOSOFÍA en las sociedades democráticas, donde G. Bueno reexpone las tres conferencias inaugurales de la Escuela de Filosofía de Oviedo, pronunciadas en la misma Fundación los días 19 y 26 de abril, y 10 de mayo, habréis advertido sobradamente que su intención, después de aclarar la diferencia entre la filosofía del porvenir y el porvenir de la filosofía, (la esencia y la existencia), primordialmente se dirige a desenmascarar las filosofías de carácter sustancialista (Brentano) y apuntalar la realización de la filosofía en las democracias fundamentalistas. Ni la filosofía en el porvenir va a tener menos campo ante la proliferación de las ciencias ni el porvenir de esa filosofía va a ser menos rica. En una «sociedad del porvenir», próxima a la que hemos tomado como referencia, ¿qué lugar podría corresponder a la filosofía? Desde luego, los «contenidos» de su propio campo, o de su materia propia –lo que hemos llamado el porvenir de su esencia–, se verían incrementados asombrosamente, y ningún temor habría que tener procedente del supuesto «agotamiento de su materia». El desarrollo de las ciencias no estrecha su campo, sino que lo amplía. Por ejemplo, los problemas filosóficos en torno al espacio/tiempo son mucho más precisos y abundantes (después de Einstein, después de la teoría de la expansión del universo, después de la teoría del big bang) de lo que pudieron serlo en la época de Aristóteles, de Santo Tomás o de Kant. Las tareas filosóficas de levantamiento del mapamundi, y discusión con los heredados, son en el próximo porvenir más urgentes que hace un siglo. http://www.nodulo.org/ec/2010/n103p02.htm
EL MATERIALISMO FILOSÓFICO, sin embargo, plantea este asunto de muy opuesto modo: LA DIALÉCTICA CONJUGADA DE LAS COSAS Y LAS IDEAS. El PENSAMIENTO no procede linealmente y de forma contínua, (lineana), sino como un proceso de intercambio, donde los términos y relaciones materiales de las cosas y las ideas entretejen la urdimbre de su propia construcción hasta adquirir el perfil de lo que llamamos “realidad” o “mundo”, y que señalamos con la letra (Mi). Por ejemplo, la idea de instrumento cortante, del sílex, en la época paleolítica, o la idea de vacío entre dos superficies, o la idea de triángulo en una medida de campo de tres dimensiones con la distancia de un vértice de referencia, son ideas que brotan de esa misma materialidad (de elementos, términos y relaciones), y en cuya ejecución opera e interfiere un sujeto (que venimos llamando sujeto operatorio), y señalamos con la letra (E). La idea de Naturaleza o Mundo (Mi), la idea de Ego trascendental o sujeto operatorio (E) y la idea de Materia (M) como fondo de una cosmovisión envolvente que traspasa a (Mi) y a (E) y explica el desarrollo de sus clasificaciones. Recuerdo aquí, para aproximarnos al término “Materia” en la historia de la filosofía, al Ser de Parménides, al Nous de Anaxágoras y a la Materia de Aristóteles (neque quid, neque quale, neque cuantum, nec aliquid determinatum). La filosofía arranca de las técnicas de construcción, de los envolventes instrumentales, de las necesidades elementales de supervivencia en medios hostiles, y a los que se enfrenta con la palabra (logos), dando nombre a las cosas y elevando su significado a la abstracción
martes, 14 de septiembre de 2010
MATERIALISMO FILOSÓFICO
MATERIALISMO FILOSÓFICO
Cuando me refería, más arriba, a que, con motivo de la tertulia en Intereconomía, que José Miguel nos trajo a la actualidad, el materialismo filosófico debería sentar plaza de ciudadanía en las tertulias cotidianas e incluso en el modo de comunicación periodística y el trato diario en la concepción de las cosas y el uso de las palabras, desplazando a cualquier otro materialismo registrado en la historia de la filosofía, me refería, digo, a la necesidad de precisar que con el término “MATERIALISMO” se trata de resaltar la operación con la materia, con las cosas, (no con espíritus ni ficciones), y su confrontación con el idealismo y el subjetivismo psicológico es evidente. Y en cuanto materialismo filosófico su confrontación con el materialismo histórico, también lo es (amén de otros muchos materialismos: sociológicos, tecnológicos, políticos, religiosos, groseros (Holbach), culturales o religiosos.
Ahora bien, si la FILOSOFÍA opera con ideas, el materialismo filosófico es una concepción metodológica que teje la realidad por conjugación de las ideas y de las cosas: de las ideas a través de las cosas y de éstas a través de las ideas.
Por consiguiente, si se opera con el orden de las ideas y el orden de las cosas como mundos separados y exentos, como si de sustancias constituidas se tratara, se cae en sustancialismos historicistas que han dado lugar a concepciones de la historia de muy distinto calado, como por ejemplo el IDEALISMO HISTÓRICO, la HISTORIA DE LA HUMANIDAD, el HUMANISMO CONSTITUIDO desde la margen del Dios providente y reparador (como EGO TRANSCENDENTAL), que vela por los derechos humanos y el buen nombre del hombre.
Las IDEAS, en este caso mueven el mundo y la historia, y ¿a qué precio? Al precio de que el orden de las cosas queda periclitado y reducido al de las ideas. Pero, ¿quién está detrás de esa fuerza ideal causante del movimiento y de la cristalización de la realidad?
Esta objeción sería un reparo para todo idealismo histórico absoluto. Y bastaría esta para considerarlo derrotado a la luz de la filosofía crítica.
Por el contrario, si prima el orden de las cosas por encima del de las ideas, éstas se tornarán epifenómenos o puros reflejos, “superestructuras”, diría Marx,
Es el caso del MATERIALISMO HISTÓRICO, donde se concibe la historia económica (con otros ingredientes) como el envolvente de la trama humana en sus dimensiones estructurales y superestructurales, ideológicas, culturales y religiosas.
No lejos de este materialismo histórico, ya consagrado como ideología y credo religioso, habría que reseñar los materialismos naturalistas al rebozo de Freud (el instinto), Nietzsche (la voluntad como poder), o Schopenhauer (la naturaleza como voluntad y representación).
El carácter metafísico e idealista que anida en él, amén de su sustancialismo, le invalida terminantemente. ¿Quién está detrás de esa fuerza mecánica programada, tanto si es exterior como interior o inmanente?
EL MATERIALISMO FILOSÓFICO, sin embargo, opera con las cosas y las ideas en una dialéctica conjugada; y en cuyo proceso, partiendo de términos y relaciones entre las mismas, se entreteje una construcción técnica, que da lugar a una idea salida de allí y transportada a otras situaciones similares o contrarias, dando lugar a organizaciones de un tipo o de otro que constituyen la llamada “realidad” o el llamado “mundo”. La idea de instrumento cortante (sílex), la idea de vacío entre dos superficies en una construcción, la idea de triángulo en una medida de distancia con un vértice de referencia, &c.
Esta es la razón por la que se dice que la filosofía es un conocimiento de segundo grado. Parte de la manipulación de las cosas, de una técnica de construcción, de un envolvente instrumental, de una necesidad de sobrevivir en un medio hostil al que se enfrenta de muy diverso modo o con la espada o con la palabra dando nombre a las cosas y abstraer su significado para otras.
La Polis, ya configurada política y económicamente ha sido el origen de la filosofía, porque es donde han podido tomar cuerpo ideas que luego han germinado y han proliferado en la historia de la filosofía como ideas generatrices de otras muchas. He ahí la idea de “Naturaleza” (Mi), la idea de Ego trascendental (E), la idea de Materia (M).
Cuando me refería, más arriba, a que, con motivo de la tertulia en Intereconomía, que José Miguel nos trajo a la actualidad, el materialismo filosófico debería sentar plaza de ciudadanía en las tertulias cotidianas e incluso en el modo de comunicación periodística y el trato diario en la concepción de las cosas y el uso de las palabras, desplazando a cualquier otro materialismo registrado en la historia de la filosofía, me refería, digo, a la necesidad de precisar que con el término “MATERIALISMO” se trata de resaltar la operación con la materia, con las cosas, (no con espíritus ni ficciones), y su confrontación con el idealismo y el subjetivismo psicológico es evidente. Y en cuanto materialismo filosófico su confrontación con el materialismo histórico, también lo es (amén de otros muchos materialismos: sociológicos, tecnológicos, políticos, religiosos, groseros (Holbach), culturales o religiosos.
Ahora bien, si la FILOSOFÍA opera con ideas, el materialismo filosófico es una concepción metodológica que teje la realidad por conjugación de las ideas y de las cosas: de las ideas a través de las cosas y de éstas a través de las ideas.
Por consiguiente, si se opera con el orden de las ideas y el orden de las cosas como mundos separados y exentos, como si de sustancias constituidas se tratara, se cae en sustancialismos historicistas que han dado lugar a concepciones de la historia de muy distinto calado, como por ejemplo el IDEALISMO HISTÓRICO, la HISTORIA DE LA HUMANIDAD, el HUMANISMO CONSTITUIDO desde la margen del Dios providente y reparador (como EGO TRANSCENDENTAL), que vela por los derechos humanos y el buen nombre del hombre.
Las IDEAS, en este caso mueven el mundo y la historia, y ¿a qué precio? Al precio de que el orden de las cosas queda periclitado y reducido al de las ideas. Pero, ¿quién está detrás de esa fuerza ideal causante del movimiento y de la cristalización de la realidad?
Esta objeción sería un reparo para todo idealismo histórico absoluto. Y bastaría esta para considerarlo derrotado a la luz de la filosofía crítica.
Por el contrario, si prima el orden de las cosas por encima del de las ideas, éstas se tornarán epifenómenos o puros reflejos, “superestructuras”, diría Marx,
Es el caso del MATERIALISMO HISTÓRICO, donde se concibe la historia económica (con otros ingredientes) como el envolvente de la trama humana en sus dimensiones estructurales y superestructurales, ideológicas, culturales y religiosas.
No lejos de este materialismo histórico, ya consagrado como ideología y credo religioso, habría que reseñar los materialismos naturalistas al rebozo de Freud (el instinto), Nietzsche (la voluntad como poder), o Schopenhauer (la naturaleza como voluntad y representación).
El carácter metafísico e idealista que anida en él, amén de su sustancialismo, le invalida terminantemente. ¿Quién está detrás de esa fuerza mecánica programada, tanto si es exterior como interior o inmanente?
EL MATERIALISMO FILOSÓFICO, sin embargo, opera con las cosas y las ideas en una dialéctica conjugada; y en cuyo proceso, partiendo de términos y relaciones entre las mismas, se entreteje una construcción técnica, que da lugar a una idea salida de allí y transportada a otras situaciones similares o contrarias, dando lugar a organizaciones de un tipo o de otro que constituyen la llamada “realidad” o el llamado “mundo”. La idea de instrumento cortante (sílex), la idea de vacío entre dos superficies en una construcción, la idea de triángulo en una medida de distancia con un vértice de referencia, &c.
Esta es la razón por la que se dice que la filosofía es un conocimiento de segundo grado. Parte de la manipulación de las cosas, de una técnica de construcción, de un envolvente instrumental, de una necesidad de sobrevivir en un medio hostil al que se enfrenta de muy diverso modo o con la espada o con la palabra dando nombre a las cosas y abstraer su significado para otras.
La Polis, ya configurada política y económicamente ha sido el origen de la filosofía, porque es donde han podido tomar cuerpo ideas que luego han germinado y han proliferado en la historia de la filosofía como ideas generatrices de otras muchas. He ahí la idea de “Naturaleza” (Mi), la idea de Ego trascendental (E), la idea de Materia (M).
domingo, 23 de mayo de 2010
DE LOS CLASICOS A LOS MODERNOS
Recurriendo a los Clásicos para apuntalar la POLÍTICA de los Modernos
Leyendo el tratado de la República de Cicerón, considerado como la mejor síntesis que sobre organización política pudo concebirse en el mundo romano (herencia de Platón y Aristóteles), me encuentro de bruces con la siguiente cita que, ni pensada para nuestro actual panorama hispánico, encaja perfectamente aquí y ahora:
CITA DE MARCO TULIO CICERON. (año 55 a. C.)
Cita:
"El presupuesto debe equilibrarse,
el Tesoro debe ser reaprovisionado,
la deuda pública debe ser disminuida,
la arrogancia de los funcionarios públicos
debe ser moderada y controlada,
para que Roma no vaya a la bancarrota.
La gente debe aprender nuevamente a trabajar,
en lugar de vivir a costa del Estado."
Asimismo, si del buen gobierno y de la buena administración económica pasamos a la buena política, nos encontraremos con que a la lucidez de una economía saneada coadyuva la transparencia de una unidad política que impida sobresaltos en su resquebrajamiento y su debilidad.
Si bien la historia no se repite, enciende, sin embargo, luces para entender la solidez de un Estado y la endeblez de sus lacayos.
Cuando a la muerte del emperador Teodosio (S. IV) el Imperio se fractura en dos (Oriente para Arcadio, con capital en Constantinopla, y Occidente para Honorio, con capital en Roma), sucede lo que tenía que suceder: “al perro flaco todo se le torna en moscas”. Las oleadas de los bárbaros al norte y al este del limes romano resquebrajan y debilitan aún más el territorio de una unidad política y económica que se sustentaba en una tradición centenaria.
Rómulo Augústulo ya no cuenta con autoridad ni credibilidad alguna. Un intruso extranjero es el que viene ahora a dar órdenes de cómo conducir el Estado. Es Odoacro, (año 476) un germano indocto, bárbaro y execrable, que se permite en tierra extraña asentar su vacía autoridad.
¿No podríamos, salvadas las distancias, ver lo que nos pasa en esta Hispania de tradición centenaria con un inícuo gobierno como el que padece este territorio nacional?
Leyendo el tratado de la República de Cicerón, considerado como la mejor síntesis que sobre organización política pudo concebirse en el mundo romano (herencia de Platón y Aristóteles), me encuentro de bruces con la siguiente cita que, ni pensada para nuestro actual panorama hispánico, encaja perfectamente aquí y ahora:
CITA DE MARCO TULIO CICERON. (año 55 a. C.)
Cita:
"El presupuesto debe equilibrarse,
el Tesoro debe ser reaprovisionado,
la deuda pública debe ser disminuida,
la arrogancia de los funcionarios públicos
debe ser moderada y controlada,
para que Roma no vaya a la bancarrota.
La gente debe aprender nuevamente a trabajar,
en lugar de vivir a costa del Estado."
Asimismo, si del buen gobierno y de la buena administración económica pasamos a la buena política, nos encontraremos con que a la lucidez de una economía saneada coadyuva la transparencia de una unidad política que impida sobresaltos en su resquebrajamiento y su debilidad.
Si bien la historia no se repite, enciende, sin embargo, luces para entender la solidez de un Estado y la endeblez de sus lacayos.
Cuando a la muerte del emperador Teodosio (S. IV) el Imperio se fractura en dos (Oriente para Arcadio, con capital en Constantinopla, y Occidente para Honorio, con capital en Roma), sucede lo que tenía que suceder: “al perro flaco todo se le torna en moscas”. Las oleadas de los bárbaros al norte y al este del limes romano resquebrajan y debilitan aún más el territorio de una unidad política y económica que se sustentaba en una tradición centenaria.
Rómulo Augústulo ya no cuenta con autoridad ni credibilidad alguna. Un intruso extranjero es el que viene ahora a dar órdenes de cómo conducir el Estado. Es Odoacro, (año 476) un germano indocto, bárbaro y execrable, que se permite en tierra extraña asentar su vacía autoridad.
¿No podríamos, salvadas las distancias, ver lo que nos pasa en esta Hispania de tradición centenaria con un inícuo gobierno como el que padece este territorio nacional?
BALANCE Y OPINION PERSONAL
Un poco a vuela pluma voy a contestar aquí y ahora para se conozca cuál es mi postura ante la repercusión que ha tenido y está teniendo la Conferencia de Ratisbona de Benedicto XVI. No es que me arrogara yo desarrollar en solitario este tema, sino que lo leí y ví que tenía más enjundia que un vistazo general por encima.Escribí un poco un día a modo de lo que yo creí que podía ser el resumen de lo que este hombre quería decir. Y otro día lo amplié. Y así hasta hoy. Pero mi opinión como tal no se trasluce sino en el modo de seleccionarlo y en el énfasis que pongo en algunas cosas. Por tanto, a Záspas le agradezco que entre en el tema ya. Pero es mucho lo que sugiere Zárpas, y muchas lecturas que yo no tengo. Por tanto, discúlpenme, si hoy sólo contesto a una cita y lo que a mí me ha sugerido. Se dice:
Cita:
[b[quote
Cita:
]]"...y ampliar canales de comunicación y creación en parangón con el Verbo divino."[/b] ¿Parangón? ¿Esto lo dice Ratzinger? ¿Es este el "sentido" de lo que dice Ratzinger? Pregunto.El "Logos" bíblico, por mucho que primeramente fuera dicho en griego, no es "griego", pues que se le supone trascendente.Cuando hablo de la anlalogía, lo hago con la "analogía de proporcionalidad" netamente escolástica, que quiere decir que se está hablando de una razón restablecida del pecado original ( esto lo debe de tomar de S. Agustín, creo yo), y por eso hablo ahí de parangón con la razón divina. La cita del Discurso es ésta: [quote]
Cita:
Aquí se abre, en la comprensión de Dios y por tanto en la realización concreta de la religión, un dilema que hoy nos plantea un desafío muy directo. La convicción de que actuar contra la razón está en contradicción con la naturaleza de Dios, ¿es solamente un pensamiento griego o vale siempre y por sí mismo? Pienso que en este punto se manifiesta la profunda concordancia entre lo que es griego en el mejor sentido y lo que es fe en Dios según la Biblia. En el principio existía el logos, y el logos es Dios, nos dice el evangelista. El encuentro entre el mensaje bíblico y el pensamiento griego no era una simple casualidad. La visión de san Pablo, ante quien se habían cerrado los caminos de Asia y que en sueños vio un macedonio que le suplicaba: "Pasa a Macedonia y ayúdanos" (cf. Hch 16, 6-10), puede interpretarse como una "condensación" de la necesidad intrínseca de un acercamiento entre la fe bíblica y la filosofía griega.[/quote
_________________Jose LuisUltima edición por Jose Luis el Dom May 16, 2010 5:12 pm, editado 2 veces
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Jose Luis Registrado: 19 Mar 2008Mensajes: 397
Publicado: Vie May 21, 2010 3:56 pm Asunto: balance y opinión personal
En cuanto al balance y opinión personal del Discurso de Ratisbona, me voy a ceñir al concepto de razón que utiliza Benedicto XVI al amparo de dos aspectos que le interesa resaltar: 1) la amplitud de la razón frente a cierta restricción de algunos profesores de la Universidad (tal vez no creyentes), a quienes les gustaría que la Teología no constase en el marco de la universitas scientiarum, y frente a la moderna ciencia positiva desafiante en su arrogancia exclusiva de operar en el ámbito de la verdad (la llamada verdad científica). 2) la razón vista como correlato de la Razón Cósmica. Es decir, la naturaleza humana (cuyo distintivo específico es la razón) se corresponde con la Naturaleza, (con el Cosmos ya ordenado racionalmente por el Creador). En este 2º aspecto de la cuestión parece surgir el Entendimiento Agente aristotélico, único para la toda la especie (cercano a la concepción musulmana), y el entendimiento paciente, específico de cada persona individual ( de nuevo la correspondencia de las dos sustancias: 1ª y 2ª). En el Discurso la ampliación de la razón Benedicto XVI la ve justificada más que por las respuestas obtenidas, por las preguntas sin responder:
Cita:
Cita: En el conjunto de la universidad existía la convicción, que nadie ponía en discusión, de que incluso frente a un escepticismo tan radical seguía siendo necesario y razonable interrogarse sobre Dios por medio de la razón y que se debía hacer en el contexto de la tradición de la fe cristiana.Como se ve, el texto subraya la exigencia contextual de la tradición de la fe cristiana. A este respecto, se introduce como legado esencial de esa tradición la fe de la Iglesia, unida a la fe del Libro (el Antiguo Testamento) Cita:
Cita:
La fe de la Iglesia se ha atenido siempre a la convicción de que entre Dios y nosotros, entre su eterno Espíritu creador y nuestra razón creada, existe una verdadera analogía, en la que ciertamente —como dice el IV concilio de Letrán, en el año 1215— las diferencias son infinitamente más grandes que las semejanzas, pero a pesar de ello no llegan a abolir la analogía y su lenguaje. Dios no se hace más divino por el hecho de que lo alejemos de nosotros con un voluntarismo puro e impenetrable; el Dios verdaderamente divino es el Dios que se ha manifestado como logos y ha actuado y actúa como logos lleno de amor por nosotros. Ciertamente el amor, como dice san Pablo, "rebasa" el conocimiento y por eso es capaz de percibir más que el simple pensamiento (Cf. Ef. 3, 19); sin embargo, sigue siendo el amor del Dios-Logos, por lo cual el culto cristiano, como dice también san Pablo, es un culto que concuerda con el Verbo eterno y con nuestra razón (Cf. Rm 12,1).Ahora bien, si reparamos en lo que nos dice G. Bueno en "Dios salve a la razón" nos encontramos con que
Cita:
El Dios de Aristóteles, el Dios de la Teología natural, influye (suponemos) en el judaísmo y en el islamismo mucho más de lo que influyó en el cristianismo. Esta diferencia permite afirmar también que el cristianismo representa una auténtica subversión de la Teología natural aristotélica, porque el Dios de los cristianos ya no es una «Sublime soledad», sino una Trinidad de tres Personas Divinas, la Segunda de las cuales, además, se une hipostáticamente con el hombre a través de Cristo (lo que representa una blasfemia para los mahometanos que, por ejemplo, en el siglo VIII llegaban a Covadonga a luchar, según cuentan los propios historiadores musulmanes, contra los «politeístasEn conclusión, el Discurso de Ratisbona, sin solución de continuidad, enlaza en una misma línea vertical la Teología natural (aristotélica) con la dogmática, si bien haciendo un despliegue magistral de Filosofía-Teología en las relaciones de las Personas divinas en el Misterio de la Santísima Trinidad, (blasfemia para los musulmanes y escarnio para los judíos). Pero que, sin embargo, acerca la religión mejor que ninguna otra a la demanda de una auténtica religación con el pueblo.
_________________Jose Luis
Cita:
[b[quote
Cita:
]]"...y ampliar canales de comunicación y creación en parangón con el Verbo divino."[/b] ¿Parangón? ¿Esto lo dice Ratzinger? ¿Es este el "sentido" de lo que dice Ratzinger? Pregunto.El "Logos" bíblico, por mucho que primeramente fuera dicho en griego, no es "griego", pues que se le supone trascendente.Cuando hablo de la anlalogía, lo hago con la "analogía de proporcionalidad" netamente escolástica, que quiere decir que se está hablando de una razón restablecida del pecado original ( esto lo debe de tomar de S. Agustín, creo yo), y por eso hablo ahí de parangón con la razón divina. La cita del Discurso es ésta: [quote]
Cita:
Aquí se abre, en la comprensión de Dios y por tanto en la realización concreta de la religión, un dilema que hoy nos plantea un desafío muy directo. La convicción de que actuar contra la razón está en contradicción con la naturaleza de Dios, ¿es solamente un pensamiento griego o vale siempre y por sí mismo? Pienso que en este punto se manifiesta la profunda concordancia entre lo que es griego en el mejor sentido y lo que es fe en Dios según la Biblia. En el principio existía el logos, y el logos es Dios, nos dice el evangelista. El encuentro entre el mensaje bíblico y el pensamiento griego no era una simple casualidad. La visión de san Pablo, ante quien se habían cerrado los caminos de Asia y que en sueños vio un macedonio que le suplicaba: "Pasa a Macedonia y ayúdanos" (cf. Hch 16, 6-10), puede interpretarse como una "condensación" de la necesidad intrínseca de un acercamiento entre la fe bíblica y la filosofía griega.[/quote
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Jose Luis Registrado: 19 Mar 2008Mensajes: 397
Publicado: Vie May 21, 2010 3:56 pm Asunto: balance y opinión personal
En cuanto al balance y opinión personal del Discurso de Ratisbona, me voy a ceñir al concepto de razón que utiliza Benedicto XVI al amparo de dos aspectos que le interesa resaltar: 1) la amplitud de la razón frente a cierta restricción de algunos profesores de la Universidad (tal vez no creyentes), a quienes les gustaría que la Teología no constase en el marco de la universitas scientiarum, y frente a la moderna ciencia positiva desafiante en su arrogancia exclusiva de operar en el ámbito de la verdad (la llamada verdad científica). 2) la razón vista como correlato de la Razón Cósmica. Es decir, la naturaleza humana (cuyo distintivo específico es la razón) se corresponde con la Naturaleza, (con el Cosmos ya ordenado racionalmente por el Creador). En este 2º aspecto de la cuestión parece surgir el Entendimiento Agente aristotélico, único para la toda la especie (cercano a la concepción musulmana), y el entendimiento paciente, específico de cada persona individual ( de nuevo la correspondencia de las dos sustancias: 1ª y 2ª). En el Discurso la ampliación de la razón Benedicto XVI la ve justificada más que por las respuestas obtenidas, por las preguntas sin responder:
Cita:
Cita: En el conjunto de la universidad existía la convicción, que nadie ponía en discusión, de que incluso frente a un escepticismo tan radical seguía siendo necesario y razonable interrogarse sobre Dios por medio de la razón y que se debía hacer en el contexto de la tradición de la fe cristiana.Como se ve, el texto subraya la exigencia contextual de la tradición de la fe cristiana. A este respecto, se introduce como legado esencial de esa tradición la fe de la Iglesia, unida a la fe del Libro (el Antiguo Testamento) Cita:
Cita:
La fe de la Iglesia se ha atenido siempre a la convicción de que entre Dios y nosotros, entre su eterno Espíritu creador y nuestra razón creada, existe una verdadera analogía, en la que ciertamente —como dice el IV concilio de Letrán, en el año 1215— las diferencias son infinitamente más grandes que las semejanzas, pero a pesar de ello no llegan a abolir la analogía y su lenguaje. Dios no se hace más divino por el hecho de que lo alejemos de nosotros con un voluntarismo puro e impenetrable; el Dios verdaderamente divino es el Dios que se ha manifestado como logos y ha actuado y actúa como logos lleno de amor por nosotros. Ciertamente el amor, como dice san Pablo, "rebasa" el conocimiento y por eso es capaz de percibir más que el simple pensamiento (Cf. Ef. 3, 19); sin embargo, sigue siendo el amor del Dios-Logos, por lo cual el culto cristiano, como dice también san Pablo, es un culto que concuerda con el Verbo eterno y con nuestra razón (Cf. Rm 12,1).Ahora bien, si reparamos en lo que nos dice G. Bueno en "Dios salve a la razón" nos encontramos con que
Cita:
El Dios de Aristóteles, el Dios de la Teología natural, influye (suponemos) en el judaísmo y en el islamismo mucho más de lo que influyó en el cristianismo. Esta diferencia permite afirmar también que el cristianismo representa una auténtica subversión de la Teología natural aristotélica, porque el Dios de los cristianos ya no es una «Sublime soledad», sino una Trinidad de tres Personas Divinas, la Segunda de las cuales, además, se une hipostáticamente con el hombre a través de Cristo (lo que representa una blasfemia para los mahometanos que, por ejemplo, en el siglo VIII llegaban a Covadonga a luchar, según cuentan los propios historiadores musulmanes, contra los «politeístasEn conclusión, el Discurso de Ratisbona, sin solución de continuidad, enlaza en una misma línea vertical la Teología natural (aristotélica) con la dogmática, si bien haciendo un despliegue magistral de Filosofía-Teología en las relaciones de las Personas divinas en el Misterio de la Santísima Trinidad, (blasfemia para los musulmanes y escarnio para los judíos). Pero que, sin embargo, acerca la religión mejor que ninguna otra a la demanda de una auténtica religación con el pueblo.
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